Escenas de un nuevo mundo

El otro día, como os contaba anteriormente, por fin me reuní después de muuuuucho tiempo con Salvador y Justo, y aunque terminamos descojonados haciendo una tormenta de ideas para montar un negocio por internet también hubo tiempo para dedicarle a hablar de este proyecto que estáis leyendo. De hecho ellos son los únicos que han puesto observaciones hasta el momento, y la verdad es que todas me han servido para plantearme en profundidad detalles que se me escapaban. ¡Gracias, muchachos! En Septiembre como muy tarde nos veremos en casa de Justo, ya que recuerdo que estoy obligado a ello, jejeje.

Tenía pensado ahora esbozar algunas escenas que poder sacar a los jugadores en un momento determinado, sin orden ni concierto, para darles ocasión de lucirse en algunas y de que vean cómo está afectando la aparición de gente con superpoderes en el barrio. Vamos a ellas:

– Un coche tipo Volkswagen Golf lleno de chavales da un sonoro frenazo en un paso de cebra, al lado de los personajes. En ese momento estaban cruzando una pareja de personas mayores. El marido empieza a gritarles indignado enarbolando el cayado mientras la mujer trata de refrenarle, los chavales empiezan a gritar, pitando y dando acelerones, amenazantes, hasta el punto en que dan un pequeño golpe con el parachoques al señor. Entonces éste le arrea con el cayado al coche, abollándolo, lo que hace que los cinco chavales se bajen y empiecen a insultar al viejo, que se defenderá con el cayado. Está de la mano de los personajes lo que pase a continuación, si no hacen nada tirarán al suelo al hombre y huirán.

– Un marroquí da un tirón al bolso de una señora mayor, algo gorda. Sin embargo la señora consigue agarrarlo en el último momento mientras grita pidiendo socorro, y el ladrón sigue tirando de tal forma que arrastra a la señora por el suelo hasta que consigue hacerse con el bolso y salir pitando. Todo esto ante el pasotismo de varios transeúntes. La señora seguirá gritando, aunque quedará bastante maltrecha, con una brecha en la cabeza y varias contusiones en las rodillas. Si los Pjs van a tratar de perseguir al malhechor (recordar que hay muchos testigos, por si usan superpoderes) antes de que puedan hacer nada verán algo negro con ribetes amarillos que parece caer verticalmente encima del chorizo, el cual se va al suelo con la cara por delante. Acto seguido habrá un forcejeo al resistirse aún el delincuente a su pequeño agresor, pero tras un par de sonoros golpes se alzará un chaval con unas pintas tal que así:

SuperCapitan begins!

El joven levantará por la chaqueta al inconsciente chorizo sin esfuerzo aparente (y eso que éste le dobla en estatura), alzará el vuelo ante las atónita mirada de todos los paseantes y se posará junto a la señora, dejando a su presa en el suelo. Acto seguido le devolverá el bolso a la boquiabierta señora, quien sólo alcanzará a farfullar un “gracias” a medias. Mientras se forma un corrillo a su alrededor el chaval adoptará la pose de la foto y dirá en tono grandilocuente (aunque su voz aún infantil disminuye el efecto): “No hay por qué darlas, señora, a partir de hoy el barrio será más seguro porque el SuperCapitán ha llegado”.

En ese momento alguien del público dirá “¡Ey, parece que el moro este se está muriendo!” Y es que debajo de la cara del marroquí hay un charco de sangre que se está expandiendo lentamente, además de tener un brazo doblado en un ángulo muy extraño. Si miran al chaval verán que pone mucha cara de susto, mirará para todos lados y tras decir un “lo siento” saldrá volando verticalmente. Algunos transeúntes continuarán haciéndole fotos con sus móviles mientras desaparece. La policía vendrá (tarde), también una ambulancia (SAMUR, porque estamos en Madrid), habrá revuelo etc etc.

Al día siguiente el suceso saldrá en las noticias locales de periódicos y televisión: “Un marroquí ingresado en la UCI tras robar presuntamente un bolso, los testigos aseguran que el responsable fue un chaval disfrazado de superhéroe. ” Sacarán algunas fotos hechas con móvil, muy borrosas, e incluso un video corto donde se ve cómo algo remonta el vuelo. Pero todo eso al día siguiente…

– En un lugar muy lleno de gente (un vagón de metro, un autobús, la cola del supermercado o del cine, un pasillo de un centro Comercial en hora punta) las mujeres empiezan a mirar para todos lados con cara de mosqueo. El motivo no será evidente para los PJs del sexo masculino, pero los del sexo femenino pronto comprenderán por qué. Notarán como si alguien les hubiera tocado el culo a fondo, aunque en realidad la persona que tienen atrás no ha hecho nada. A partir de aquí, hay que seguir lo que hagan los personajes. Si se limitan a no hacer nada, oirán una sonora bofetada y verán que una de las mujeres insulta al hombre que tenía detrás, mientras éste se indigna y la trata como si estuviera loca.

Relacionadas con esta escena, un par de ideas cojonudas (sólo un par, me reservo las demás para otro momento) que se le ocurrieron al Sr. Rubymar y al Sr. Moneo, ambas para ubicar en un supermercado o tiendas afines:

La primera transcurre en una carnicería. Una de las clientas, después de casi toda su compra, pide un conejo para llevar. “¿Cómo lo quiere, señora?” “Fresco, fresco, por supuesto” “¿Qué le parece éste?” Y justo cuando el carnicero señala a uno de los conejos desollados que están embarquetados éste empieza a sufrir lo que parecen pequeños espasmos, de esta guisa:

Chillidos de horror generalizados y algún desmayo mientras el carnicero agarra al conejo, lo pone en una tabla y lo trincha en tres pedazos rápidamente.

La segunda les ocurre cuando circulen por la tienda o por el supermercado con el carrito. Cuando tuerzan para ir a otro pasillo sistemáticamente se caerá lo que hubiera allí: la última percha del perchero, los botes de tomate, las galletas de oferta, las barras de pan… No importa lo mucho que traten de evitar siquiera rozarlo, aun estando a metro y medio las cosas se seguirán cayendo. La gente empezará a dirigirles miradas de disgusto hasta que se caiga el cuarto montón de cosas, momento en que los seguratas les pedirán educadamente que les acompañen a una salita. Si actúan de forma normal verán al encargado, quien les dirá que tienen que pagar los desperfectos o llamarán a la policía, ya que tienen todo grabado. Vamos, que no tienen que hacer nada para salir bien parados, porque en cuanto vean las cintas se verá que los personajes ni llegan a rozar los productos. Se les soltará en el acto, y cuando pasen por al lado de las cristalerías de oferta… sí, lo habéis adivinado.

Estas tres últimas ideas tienen la misma causa: un telekinético bastante gamberro que… pero se me echa el tiempo encima. ¡Continúo mañana!

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